Libres por gracia en Cristo
La salvación es únicamente por la gracia de Dios. La obra de Jesús es completa, perfecta y suficiente. No se le puede agregar nada sin distorsionar el evangelio. La vida cristiana no se trata de hacer más cosas para agradar a Dios, sino de descansar en lo que Cristo ya hizo.
En Jesús hay libertad total.
Nuestra relación con Dios depende completamente de Su obra, no de la nuestra. Ese es el evangelio que transforma, restaura y da vida.
Jesús conoce tu nombre y te llama a una vida verdaderamente libre. No existe mayor libertad que la que se vive en Cristo Jesús. Cuando dejamos de crecer en la gracia y comenzamos a añadir reglas humanas, regresamos a la esclavitud. Pero en Cristo hay libertad, y en la cruz Dios nos ve a todos por igual: necesitados de gracia y alcanzados por amor.
El evangelio no trata de cambios externos, sino de una transformación del corazón. Nadie puede salvarse ni transformarse a sí mismo. Venimos a Dios tal como somos y permitimos que Él haga la obra. Eso es la cruz. Eso es el evangelio.
Por gracia somos lo que somos, y esa misma gracia nos ha sido confiada para compartirla. Dios sigue haciendo nuevas todas las cosas para Su gloria.
