Nuestra esperanza está en Jesús
Muchas veces llegamos a Jesús movidos por una necesidad. Así ocurrió con el hombre que buscó a Jesús porque su hijo estaba enfermo y con el paralítico de Betesda. Ambos llegaron a un punto donde sus recursos y posibilidades no eran suficientes.
Pero Jesús quiere llevarnos más allá de lo que puede hacer por nosotros: quiere que reconozcamos quién es Él, creamos en Su palabra y pongamos nuestra confianza en Él.
Los milagros son señales que apuntan a Jesús. Nuestra esperanza no está en nuestras fuerzas, recursos, influencias o circunstancias, sino en Cristo.
El paralítico estaba en un lugar relacionado con la misericordia, pero la gracia que necesitaba no estaba en un estanque ni dependía de que alguien lo ayudara a llegar a él. La gracia llegó hasta donde él estaba en la persona de Jesús.
