No temas, permanece

Feb 11, 2026    Tali Victoria

Cuando Dios muestra nuestro pecado y permite ciertas circunstancias difíciles, no es para destruirnos, es para despertarnos. A veces Él nos lleva a momentos de presión para revelarnos cómo está realmente nuestro corazón.

El corazón endurecido es el que más se rompe.

Dios no está buscando castigar por castigar; está buscando arrepentimiento en Su pueblo… y también en nosotros.

En Isaías 8, el pueblo cayó en soberbia. Pensaron que podían reconstruir y seguir adelante sin Dios. Eso es orgullo: creer que lo que tenemos y logramos viene de nosotros mismos. Dios advierte que tengamos cuidado de hablar y pensar como el rey de Asiria. Somos instrumentos, pero el poder siempre es de Dios.

El fuego no nace en Dios, nace en la maldad del hombre. Cuando Dios retira Su protección, el pecado se expande y termina destruyendo todo. El pecado sin Jesús siempre nos autodaña. Por eso, aun en medio del juicio, Dios sigue extendiendo Su mano.

A veces la oración correcta no es: “Señor, quítalo”,

sino: “Señor, haz lo que tengas que hacer en mí.”

Dios permite ciertas situaciones para que, en la práctica, podamos decir:

👉 “Voy a confiar en Jehová.”

No temas.

Permanece.

Y en medio del juicio, Isaías 9 nos recuerda que la historia no termina en oscuridad. Hay esperanza:

📖 “Un niño nos es nacido.”

Nuestra salvación no está en nosotros.

Está en Cristo.

Y Él extenderá Su mano una y otra vez.