Nuestra seguridad está en el Dios que nos sostiene.

Oct 7, 2026  •  Carlos Morgado

Cuando nuestros problemas parecen enormes, muchas veces es porque hemos dejado de mirar la grandeza de Dios.


Hay momentos en los que las circunstancias nos abruman, nos sentimos pequeños y olvidamos quién es Aquel que está con nosotros. Pero Dios nos invita a levantar la mirada, recordar su fidelidad y descansar en Él.


En Isaías 50 vemos una profecía del sufrimiento de Jesús, cumplida siglos después. Desde el principio, Dios tenía un plan de salvación para nosotros. Jesús vino a rescatarnos, no por nuestros méritos ni por nuestras fuerzas, sino por su gracia, recibida mediante la fe.


Recordar lo que Dios ha hecho en nuestra vida nos devuelve a un corazón humilde. Nos recuerda de dónde nos sacó, cómo nos sostuvo y que nunca hemos caminado solos.


En Isaías 51, Dios nos recuerda que su obra no termina cuando nos rescata. Él sigue consolándonos, transformándonos y tratando con nuestro corazón. Es capaz de convertir nuestros desiertos en huertos y nuestra soledad en lugares llenos de vida y esperanza.


No tenemos que vivir dominados por el temor cuando su Palabra habita en nuestro corazón. 


Nuestra seguridad no está en lo que sucede a nuestro alrededor, sino en Aquel que nos sostiene.

Somos suyos, Él está por nosotros y su salvación permanece para siempre.


Hoy, en medio de cualquier circunstancia, volvamos nuestra mirada a Jesús. Recordemos su fidelidad, confiemos en sus promesas y descansemos en su amor.


«Porque Jehová consolará a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová».

— Isaías 51:3 (RVR1960)


No importa qué tan grande parezca tu circunstancia; recuerda que Dios es más grande y que nunca ha dejado de sostenerte.