Capítulo 1:11-18
Terminamos el capítulo 1 de 2 Timoteo (versículos 11-18) en nuestras reuniones de jóvenes.
En este mensaje Pablo nos comparte su corazón desde la prisión. Reconoce su llamado como predicador, apóstol y maestro, y declara con profunda convicción:
«Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día» (2 Timoteo 1:12).
Nos exhorta a retener la forma de las sanas palabras, a guardar el buen depósito que Dios ha puesto en nosotros por medio del Espíritu Santo, y a no avergonzarnos del evangelio ni de quienes sufren por causa de Cristo.
Vimos también el triste ejemplo de aquellos que abandonaron a Pablo (Figelo y Hermógenes), y el hermoso contraste de Onesíforo, quien no se avergonzó de las cadenas de Pablo, sino que lo buscó con diligencia en Roma y lo confortó. Su fidelidad y amor práctico son un poderoso ejemplo para nosotros.
Este cierre del primer capítulo nos desafía a:
Conocer profundamente a Dios
Depositar nuestra vida completamente en Él
Ser fieles en medio de la adversidad
No avergonzarnos de Cristo ni de Sus siervos
Ser un apoyo real para nuestros hermanos cuando lo necesiten
¡Un mensaje fuerte sobre fidelidad, confianza en Dios y perseverancia hasta el final!
