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De la idolatría a la verdadera adoración

Aug 26, 2026    Hector López

Isaías 44 nos recuerda que todo aquello en lo que confiamos fuera de Dios es pasajero, no tiene vida ni poder. Los ídolos no son solamente imágenes fabricadas por el hombre; también pueden ser el dinero, una relación, el trabajo, nuestros sueños o incluso la confianza en nosotros mismos. Todo lo que ocupa el lugar que le corresponde a Dios en nuestro corazón puede convertirse en un ídolo.


No debemos esperar a que lleguen los problemas o a que nuestros ídolos se derrumben para buscar a Dios. Él es el único que no falla, no cambia y tiene el control de todo. Dios nos da identidad, perdona nuestras rebeliones y nos pide que no lo olvidemos.


Ante su amor y fidelidad, nuestra respuesta debe ser agradecerle, cantarle y alabarle. Él conoce todo lo que está por venir; es eterno, vivo y fiel. Isaías 44 nos invita a dejar los ídolos y volver nuestro corazón al único Dios verdadero.